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Teatro y Danza Off / Off Dance & Theatre

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Como puedes decirme que no te quiero si mi alma late por ti

Publicado 09-09-2016



Los personajes de la obra serán dos de estos cuatro colores: Azul, Rojo, Naranja y Morado. Todas las combinaciones son posibles (Rojo y Morado, Morado y Azul, Rojo y Naranja etc etc.) y el resultado es el mismo: desidia. 

Un despacho en el Congreso de los Diputados. Sentados detrás de una mesa, Azul y Naranja, trajeados, sonríen inexpresivos a las cámaras, cuyos disparos oímos una y otra vez. Están flanqueados por una bandera española y otra europea.

 

Off reportero: ¿Es verdad que el acuerdo está cerca?

Azul: Ya veremos.

Off reportera: ¿Habrá nuevo gobierno?

Naranja: Es pronto para hablar todavía.

Azul: Ahora, si nos permiten.

 

Hace el gesto de “basta”. El ruido de las cámaras va decayendo hasta que desaparece. Se cierra la puerta. Silencio incómodo. Naranja mira su reflejo en la mesa. Azul se levanta. Está desnudo de cintura para abajo. 

 

Azul: He visitado Murcia este fin de semana.

Naranja: ¿Y qué tal es Murcia? Nunca he estado.

Azul: Se come muy bien. Hay mucha variedad.

Naranja: En una paella me cambiaron conejo por gato. Luego me enseñaron la cabeza.

Azul: Buscando, siempre buscando.

 

Pausa.

 

Naranja: He soñado con una mariposa y una flor blanca.

Azul: ¿No son la misma cosa?

 

Naranja se levanta de la mesa. Se acerca a Azul y se arrodilla ante él.

 

Naranja: ¡Es tan hermosa! ¡Me gusta tanto!

Azul: No, de verdad que no puedo. Es Ramadán.

Naranja: Soy el eco de la mañana.

Azul: En mi sueño corro hacia abajo por una calle empedrada. Alguien grita: ¡Café para todos! ¡Café para todos!  

 

Naranja intentan poner su boca entre las piernas de Azul, que se resiste.

 

Azul: Te he dicho que no.

 

Naranja, implorante, le entrega a Azul su cinturón

 

Naranja: ¿Prefieres Consuelo nombre o consuelo sustantivo?

 

Azul dobla el cinturón, dándole forma de fusta, y azota con saña a Naranja varias veces en la cara. Cada impacto redobla la intensidad del anterior. En uno de los golpes el labio se corta y hay sangre por todas partes. Azul para. Naranja se queda tumbado boca arriba, aullando de dolor. Azul, con delicadeza, pone el cinturón al lado del cuerpo de Naranja.

 

Azul: ¿Un poco de música?

 

Coge el mando del estéreo. Suena “Bailando” de Enrique Morado featuring Gente de Zona y Descemer Bueno. Azul coge una botella de un pequeño mueble y sirve dos copas. Naranja poco a poco se reincorpora.

 

Naranja: A veces me imagino que soy celiaco.

Azul: (Suplicante) ¿Puedo gritar?

Naranja: Todavía no.

 

Azul le da la copa. Se sienta junto a él sobre la mesa. Naranja bebe y se hecha un poco de alcohol en las heridas de su cara.

 

Naranja: Si hay algo que no puedo soportar es cuando estás en un autobús, en un viaje largo, y la persona que está sentada delante de ti reclina el asiento a tope, sin pedirte permiso.

Azul: (Da un trago) Es terrible.

Naranja: Es impotencia. Quiero decir, me enfado y me quedo allí, encajonado en mi asiento, hirviendo de indignación pero nunca he conseguido tener los arrestos para decirle al de delante: “Perdone, me está molestando, le importa poner el asiento recto” o incluso empujarlo yo para delante. Me faltan arrestos.

Azul: Arrestos. Mejor con los pantalones puestos.

Naranja: Las agallas. Siempre es peor lo que dices que lo que callas.

 

Beben los dos. Azul quita la música.

 

Azul: Le voy a contar una cosa.

Naranja: Siempre nos hemos tuteado, me has hecho sangrar.

Azul: Más tarde.

 

Le acaricia el pelo.

 

Azul: Pues bien, esto pasa en invierno. Es una casa cerrada. Fuera hace un tiempo de perros, mucho viento y además llueve de lado, de esa manera que te moja los pantalones y también la cara por mucho que intentes cubrirte.

 

Naranja asiente, triste.

 

Azul: Yo estoy dentro de la casa, viendo la calle. La casa está calentita, con la calefacción en el punto justo. Con camiseta haría frío y con jersey, calor. Miro al exterior, es un segundo piso. La calle está desierta, todavía hay luz pero ya están encendidas las farolas.

 

Naranja se rellena el vaso mientras Azul sigue con su historia. La va a expresar corporalmente como sólo él sabe hacerlo.

 

Azul: No hay nadie en la calle. Me siento muy bien porque estoy a salvo, seguro. Pero, de repente, de un lado de la calle surge un paraguas abierto impulsado por el viento hacia delante. La imagen es muy evocadora. Miro atento, esperando ver aparecer al dueño calado hasta los huesos corriendo detrás de su paraguas. Una imagen cómica. Algo liviano, que refleje la dualidad de nuestra condición. Pero no aparece nadie.

Naranja da otro trago a su vaso. Las lágrimas asoman en sus ojos.

No aparece nadie y el paraguas está ahí y sigue siendo matoneado por el viento, sin poder defenderse. Así hasta que desaparece de mi campo de visión. No hay nada humano ahí. La imagen me llena de tristeza y ya me ha estropeado el día. Me de igual estar a salvo, calentito. Algo no va bien. Intento animarme con una buena merienda, pero el vacío sigue ahí.

 

Silencio.

 

Naranja: Ya estoy preparado.

 

Azul asiente y cierra los ojos. Naranja coge impulso y rompe la botella sobre la cabeza de Azul, que cae al suelo. Hay cristales por todas partes.

 

 

Naranja: ¡Grita!

 

Azul se arrastra por el suelo sin emitir un sonido. Naranja se inclina sobre él.

 

Naranja: ¡Grita, quiero que grites! Por favor, grita… ¡Grita como un Gecko!

 

Azul emite un sonido similar a ese simpático lagarto que come insectos molestos.

 

Azul: ¡Guecoooooo! ¡Guecooooooo!

 

Naranja llora de gozo. Los dos se abrazan. Naranja le clava un trozo de cristal a Azul en el ojo. La sangre salpica la pared. Azul le arranca la oreja de un mordisco y la escupe. Poco a poco se calman y yacen entre lamentos y caricias. Cantan.

 

Naranja & Azul:

Lo que me queda es poco, la pena eterna

Áspero el paladar y amarga la entrepierna

Hoy he recordado, tu fantasma ha vuelto

Sarcástico, acusador y todo puesto

No soy yo, eres tú, concluyo enfebrecido

Grito por la noche y callo durante el día

El amor es una vida para ser vivida

Moldea, que algo queda.

Moldea, que yo no puedo

MOLDÉAME, TE LO RUEGO.

 

Ríen, felices. Alguien golpea la puerta.

 

Off esbirro: Es la hora de la rueda de prensa.

Azul: ¿Han pasado ya cincuenta minutos?

Naranja: Eso parece.

 

Naranja le ayuda a levantarse.

 

Azul: En metro siempre es más rápido.

Naranja: Y da tiempo de leer. Además puedes observar a la gente.

Azul: Me encanta observar a la gente, eso lo he heredado de mi cuñada.

Naranja: ¡Son tan crujientes!

 

Vuelven a sentarse detrás de la mesa. Se arreglan. Tienen un aspecto dantesco.

 

Naranja: Estamos vestidos de punta en blanco y no tenemos ningún sitio a dónde ir.

Azul: Un desperdicio.

Naranja: Sí.

Azul: ¿Preparado?

 

Naranja asiente. La puerta se abre. Bullicio de periodistas.

 

 

Off reportera: ¿Ha habido progresos en la negociación?

Naranja: (Aterrado) Es un orgullo formar parte de este gran país.

Off reportero: ¿Se puede decir que hay avances para la formación de un gobierno estable?

Azul: (Angustiado) Cada día que pasa estamos más cerca del final.   

 

Se redoblan los “clicks” de las cámaras cuyo sonido es ahogado por la canción “Bailando” de Enrique Morado featuring Gente de la zona y Descemer Bueno.

 





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Íñigo Guardamino


Íñigo Guardamino fue el ganador de nuestro I Premio Godoff de Dramaturgia con la obra Solo con tu amor no es suficiente, estrenada en Nave 73. Hace unos meses presentó en los Teatros Luchana con gran éxito su texto Castigo ejemplar Yeah.