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Reportaje / Regreso al hogar, de Harold Pinter

Irina Kouberskaya dirige uno de los textos más brutales del Nobel inglés, en el que retrata una sociedad oscura en un caleidoscopio de personajes huérfanos y desamparados

Tribueñe

No podemos evitar que nos llame la atención la nueva producción del Teatro Tribueñe, no sólo por el texto que se ha elegido sino por el autor que la firma, Harold Pinter. Tribueñe se ha caracterizado durante su andadura por la calidad poética y personal mirada que han aportado a textos de Valle-Inclán, Chejov, Lorca, Dostoyevski o los de un autor de la casa como es Hugo Pérez Rodríguez de la Pica. Por eso nos descolocaba la elección hasta que hablamos con Irina Kouberskaya, directora del teatro y del montaje, que nos argumentó que “las obras de Pinter son la suma de muchas de las inquietudes que ya mostraron Valle-Inclán o Chejov, por eso para nosotros no resulta extraña su elección”. A este pensamiento y a la ausencia de límites creativos de la compañía se suma, además, para explicar esta apuesta una deuda que la directora rusa tenía consigo misma: “Conocí esta obra hace 25 años en un viaje a Londres con William Layton. Desde entonces he tenido ganas de montarla. Ahora 11 años después de abrir nuestro teatro no he querido esperar más para hacer mi Pinter”.

 

Un primitivo animalario

Regreso al hogar es un retrato desalentador y explosivo de la naturaleza humana que narra el retorno de Teddy, profesor de una universidad americana, a su vieja casa de Londres junto a su mujer Ruth. Allí encontrará a su padre viudo, sus dos hermanos y a su tío y entrará en una realidad donde los más bajos instintos tiñen cada palabra y cada gesto. “Con estos personajes y los violentos conflictos tanto verbales como físicos a los que vamos a asistir, “el autor -comenta Kouberskaya- pretende agredirnos, conmocionarnos, para que nos demos cuenta de la pérdida del alma por parte del ser humano en esta sociedad”. Si esta es una obra tan brutal es porque Pinter no se entretiene en ahondar en los motivos de los conflictos sino que nos muestra las desgarradoras consecuencias. En esta versión, como ya suele ser habitual en las producciones de Tribueñe, se intenta ir un paso más allá porque “dirigir es aportar un punto de vista sobre un texto, si no la gente se leería la obra y ya está”. Así, por ejemplo, se rompe con los estereotipos que encarna cada personaje, dotándoles de mucha más entidad, y se han fomentado todos los elementos cómicos (el autor llamó a esta pieza ‘comedia’) presentes en el original así como el carácter absurdo que impregnaba ciertos pasajes.

 

La mujer como redentora

La gran aportación de Kouberskaya a la obra es su visión sobre la mujer de Teddy. “Soy mujer, soy una mujer directora, no trato de parecerme a los hombres en la manera de dirigir y no he podido evitar elevar este regreso al hogar a términos mitológicos como si fuera un retorno a la primera Eva y los primeros ‘Adans’, donde Ruth adquiere el papel de redentora del animalario en que se ha convertido esta familia. Esta mujer, prostituta en su pasado, toma conciencia de lo que debe ser para estos cuatro hombres y decide tomar la responsabilidad de salvarles desde la comprensión”. Una nueva mirada, que aunque como la de Pinter no es nada moralista, sí aporta un tono poético al conjunto.

 

En definitiva, un alegato contra la masa de gente sin alma en la que nos estamos convirtiendo y un canto hacia el papel fundamental de lo femenino a la hora de hacer las cosas de otra manera.

 

David Hinarejos



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