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Teatro y Danza Off / Off Dance & Theatre

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Reportaje / Una nueva vida para el Teatre Arnau

El movimiento vecinal pretende rescatar el mítico teatro del Paralelo barcelonés de la especulación

Por Neus Molina

 

La señora Carme habla despacio, anda despacio, pero piensa rápido. Tan rápido como va el Paral·lel que la ha visto crecer y empezar a envejecer. “¿No se trata de hacer cualquier cosa en el Teatro, no? ¿Okupas de esos sois?” “No, no, Carme, que volem un teatre perquè hi vagi la gent del barri (No, no Carme, queremos un teatro para que vaya la gente del barrio).

 


Hablamos del Arnau, del Teatre Arnau, en la escalera de casa. La he invitado a participar en la tercera Gala, a que venga con sus amigas o con las vecinas que nos quedan en el edificio de la época en que todavía no había Air B&B -y no nos cruzábamos con rubios alemanes en el rellano que subían al tejado de casa con música y copazos por 40 euros la noche-.

 


Quizás mis vecinos rubios, las colillas que tiran al patio de luces, o los pinchos a 1 euro de las terrazas de la calle Blai, donde si no cenas ya no te puedes sentar a tomar el fresco, son manifestaciones de lo que los expertos sociólogos llaman gentrificación urbanística y que para Carme se resume en un “antes aquí había una mercería”.

 


Nostalgia o no -porque no cualquier tiempo pasado nos parece mejor- lo cierto es que el Paral·lel ha sufrido tal transformación que un teatro que mire y se mire en el barrio ya es una pequeña gran revolución de las ideas, el compromiso y el respeto al pasado con ansias y afecto en el futuro.

 


Carme no llega a venir a la Gala, no está ya para estos trotes, me dice al día siguiente. Sí que aparecen familias del barrio con sus hijos, vecinos curiosos, amigos y amigas, gente del teatro, gente de los movimientos sociales, políticos vouyeurs y periodistas curiosos. La Gala es un éxito, un pequeño éxito donde la risa se funde con la militancia: hay música en directo, animación infantil, espectáculos de magia y mimo y “dinar popular”. “Qué arroz más rico” se oye, o “¿me pones otra caña?” “¿Dónde hay que firmar para daros apoyo?”

 


El Teatre Arnau, ubicado en el cruce de tres barrios: Ciutat Vella, Paral·lel y Poble Sec, es la única sala que queda en pie con su aspecto original en el exglorioso Paralelo de principios del siglo XX.

 


El Teatro, que abrió sus puertas en 1894, es el último teatro de barraca que queda en Barcelona. Fue la sala donde triunfó Raquel Meller, que da nombre a la plaza aledaña con estatua que la recuerda. En 1904 sufrió una rehabilitación hecha con techos de uralita y precarios tabiques. En 1930 pasó a llamarse Cine Arnau, por aquello de más Hollywood y menos vedette. A finales del siglo XX volvió a la revista y al music hall.

 

 


Con todo, después de varias peripecias, tuvo que cerrar hace ahora doce años y estuvo a punto de ser demolido por el Ayuntamiento de Barcelona. Para evitarlo, en 2006, el teatro fue okupado por el colectivo Espais Alliberats per la Cultura (Espacios Liberados por la Cultura), que también hizo intervenciones ante El Molino y el Baile Bahía de la calle Olzinelles de Sants.

 


El Arnau casi se convierte en  geriátrico, y más tarde en un templo de la Iglesia Cristiana China. Hasta nuestros días, cuando el Ayuntamiento de Trías lo adquirió en 2011 para hacer equipamientos y el año pasado anunció un proyecto para habilitarlo como Museo de las Artes Escénicas (MAE), aprovechando el material que guarda el Institut del Teatre (centro de formación de las artes escénicas de Cataluña), ubicado en el Poble Sec.

 


La Plataforma Recuperem el Teatre Arnau, artífice de las galas, las reivindicaciones y el proceso participativo (que empieza ahora en septiembre y donde con métodos de democracia directa la comunidad votará qué uso quiere darle al equipamiento), nació hace casi un año como contrapunto a la propuesta del MAE. La inmovilidad del museo frente a la vivacidad del hecho escénico. “Un museo convertiría el teatro en un espacio estático y favorecería la masificación turística”.

 


La Plataforma ciudadana reclama que no se deje perder el Arnau, que se rescate de la dejadez, que vuelva a funcionar como escenario, que sea lugar de exhibición y debate para recuperar la memoria de la avenida, que pueda acoger las actividades de las diversas entidades del barrio, y todo con un modelo de gestión comunitaria. “Se tiene que evitar que el Paral·lel se convierta en un eje turístico que comunique el puerto de Barcelona con la Fira (el Ifema barcelonés), queremos un Paral·lel ciudadano y vivo.”

 


La Plataforma sueña con un espacio polivalente que tenga que ver con equipamientos culturales y sociales como Teatro del Barrio (Madrid), Ca’n Batlló (Sants- Barcelona) o Teatro Valle Occupato (Roma) y que funcione a través de una gestora integrada por compañías artísticas y vecinos, capaz de agrupar las entidades de los barrios.

 


En otoño empieza el proceso participativo aprobado por todos los grupos municipales del consistorio de Barcelona. Ya han empezado las primeras reuniones y las primeras jornadas de encuentro y formación.
Mientras tanto, una fachada llena de grafitis, una estatua de Raquel Meller, andamios y escombros recuerdan cómo cantaban en Flor de Nit de Dagoll Dagom, el musical homenaje al Paral·lel más noctámbulo, libre y plural, aquello de:

          Hi ha carrers que tenen pressa
          Hi ha carrers que tenen sol
          Hi ha carrers que tenen lluna
          Hi ha carrers que ho tenen tot
          El Paral·lel!... que té de tot
          Una ratlla tendra sobre el món

         (Hay calles que tienen prisa
         Hay calles que tienen sol
         Hay calles que tienen luna
         Hay calles que lo tienen todo
         El Paral·lel!... que tiene de todo
         Una línea tierna sobre el mundo)

 

A la espera de los informes de los bomberos, los arquitectos y el resultado del proceso participativo, el Teatre Arnau sigue aguardando su futuro. El tiempo dirá.

 

Facebook de la Plataforma: Recuperem l'Arnau

Twitter de la Plataforma: @RecuperemArnau



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